Columnas y Cartas al Director

Un caño no hace daño

Anónimo

La educación que recibí por parte de mis padres fue siempre en base a las prohibiciones, de la misma forma que ellos aprendieron. Nunca me enseñaron sobre el consumo de marihuana neutral, nunca pros y contras, siempre fue una rotunda negativa. Además de que el tema se trataba en secreto. No los culpo, la información existente en ese entonces no era mucha. Se sabía de los efectos negativos del cannabis, pero lo positivo era nulo.

Adquirí conocimientos sobre este tema en la primera etapa de mi enseñanza media, el colegio fue una fuente de conocimiento que reforzaba la visión de mi familia. Así que, fueron mis compañeros los principales influyentes en el cambio de mi pensamiento. La mayoría de ellos venían de familias más liberales, donde hablar de drogas no era tabú, de hecho, en algunos casos los papás supervisaban el consumo de marihuana de mis compañeros. Yo reprochaba esto, sentía que era algo incorrecto.

Cuando entré a la universidad descubrí otro mundo, donde las drogas están a la orden del día. El descontrol en las fiestas y el abuso de muchas sustancias me marcó. Descubrí que el alcohol y otras drogas de consumo habitual son mucho más dañinas que un simple pito de marihuana. Según estudio realizado por Royal College of Psychiatrists, que ubica a las drogas en una escala de daño y adicción, asegura que del 1 al 3, donde 1 es bajo y 3 es alto, la marihuana se encuentra en el 1 tanto en daño como adicción. Por otro lado, el alcohol está cerca del 3 en ambas categorías.

Ahora en mi cuarto año de universidad, pienso y me pregunto por qué se prohíbe la marihuana. Algunos usan como argumentos, para sustentar su postura anti-cannabis, el posible aumento de la delincuencia y el narcotráfico si su uso recreacional llegase a ser legal en Chile. Pero en otros países esto no ha pasado. En Uruguay, por ejemplo, según un estudio realizado por la Junta Nacional de Drogas la legalización de la marihuana logró quitarle el 18% del mercado al narcotráfico en el segundo mes de impuesta la legislación.

Si se ofrece este argumento, se insiste en que Chile no funcionaría porque falta educación, entonces ¿por qué no se educa del consumo de marihuana? ¿Por qué no se habla de los beneficios de la marihuana más allá de la medicina, sino que abarcando el plano recreacional?

Para mí, más que prohibir lo que debiera hacerse es educar, mostrar que, si bien la marihuana te permite desarrollar la imaginación y relajarte, también existen los daños a largo plazo.

El exceso es lo perjudicial, lo que nos mata, por ejemplo, según un estudio de la Australian National University, publicado por la revista médica The Lancet, aseguró que estudiar en exceso es nocivo para la salud. Otro estudio realizado en Estados Unidos demostró que el exceso de exámenes radiológicos era perjudicial para el ser humano. Ambas son conductas que benefician a la sociedad, pero que si se realizan en exceso ponen en peligro la vida. Entonces, ¿quién dice que un cañito te mata?

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