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Fedra Vergara, denunciante de Herval Abreu: “Me expuso ante mis colegas, eso me duele mucho”

Se aburre de sí misma, como actriz, ama poder interpretar otros roles que la evaden de su existencia, pese a que su vida no está exenta de dramas. Hoy se encuentra en uno de los momentos más íntimos al acusar al director de televisión Herval Abreu por acoso y abuso laboral. Declara estar cansada y con rabia, pero su interés por dar a conocer su experiencia para ayudar a otros, es más importante. 

Imaginar es una actividad que todos realizamos constantemente, nos gusta tener ese espacio íntimo para poder ser uno mismo, solucionar problemas e incluso pensar en un mundo mejor. Creer que un personaje o una historia de tus sueños puedan llegar a hacerse realidad puede sonar algo delirante, pero para Fedra Vergara “esto no es más que una posibilidad para dejar de existir por un momento, de borrase y que en su cuerpo nazca otro ser, la expresión más realista de un nuevo mundo, una nueva forma de pensar”. Con esas palabras la actriz define lo que es su amor por la actuación, carrera que optó a seguir luego de estudiar tres años de arquitectura.

Independiente, idealista y soñadora como sus mismos padres la describen, Fedra ha sabido afrontar los retos que le ha impuesto la vida con la mejor energía posible. Ha logrado interpretar el personaje más complejo para un artista, a ella misma. Su vida muchas veces parece una verdadera teleserie. A su corta edad ha debido enfrentar serios problemas de salud, una lucha contra el ego y las competencias, pero sin duda su mayor reto hoy es la valentía con la que decidió denunciar al director de televisión Herval Abreu por acoso y abuso laboral. Lo que para ella parecía una linda amistad, de a poco se convirtió en el momento más doloroso y desgastante de su vida, mentiras y manipulaciones por parte de Abreu que la afectaron emocionalmente y que incluso llegaron a desprestigiar su carrera de actriz. Hoy ella ve esta situación como una posibilidad de generar conciencia sobre estos casos, a no quedarse callada por miedos o amenazas, y que se comience a producir un cambio en la sociedad.

La intuición del teatro

Ser actor o actriz en nuestro país no es fácil, no es un oficio muy reconocido y no es estable económicamente. Entrar al mundo de las artes no es algo fácil,  es un grupo muy cerrado y altamente competitivo, puede llegar a sacar lo peor de uno mismo si no se sabe trabajar bien. Aun así, Fedra decide ingresar en ese mundo, pero ni ella misma sabe el por qué. Dejar tres años de arquitectura para poder dedicarse a la actuación parece una locura, pero ella lo denomina una intuición.

¿Hubo algún momento que determinó que dejaras arquitectura?

No lo tengo tan claro, yo sé que en un momento sentí que tenía todo lo que quería, que me iba bien en la carrera, pero no era feliz. Yo me quiero levantar todos los días de mi vida a hacer algo que me haga feliz, no algo que me tenga bien y cómoda. Siempre he buscado un poco eso en mi vida, soy una mujer muy idealista y soñadora, siempre opto por la opción que me mueve internamente, desde la emoción. Me puse a pensar qué cosa sería la que me hiciera disfrutar la vida, y la verdad es que sin mucha experiencia y sin mucho conocimiento, por eso digo que fue una intuición, se me metió esto de estudiar teatro.

¿Cuál fue la reacción de tus padres cuando decidiste cambiarte?

Yo te diría que mis papás siempre me han apoyado mucho en las decisiones que yo tomo, pero por supuesto que para ellos fue un temor. Desde chica siempre me dijeron que mi mayor responsabilidad en la vida era ser feliz. Entonces bajo esa premisa de la vida, estudiar teatro no podía ser algo negado por ellos, pero me pusieron una condición, tenía que estudiar en la Universidad de Chile o en la Escuela de Fernando González. Fui a postular a la Escuela de Fernando, tenía que dar una prueba de cinco días, y resulta que había una fila hasta la esquina, gente que había llegado a las 6 de la mañana, yo tenía el número 124 y sólo quedaban 12 mujeres y 12 hombres. Ahí me di cuenta de que la cuestión no era tan fácil como yo pensaba. La verdad es que me fue bien, empecé a pasar los días, lo pasaba increíble, y finalmente quedé.

¿Cómo fue el desarrollo de la carrera? ¿Cuáles fueron tus mayores desafíos?

No me fue tan fácil. Creo que hay algo de ser actriz que a mí nunca me ha gustado, y es que el lugar donde yo estudié es demasiado competitivo. La competencia en el sentido de desarrollar tus propias competencias y compartirlas con otros me parecen positivas. La escuela es muy competitiva en un sentido egoísta y que puede sacar lo peor de ti, eso me destruyó de muchas formas, siento que no fui lo suficientemente dura para enfrentarme a eso y no lo pasé tan bien al final de mi estadía. Sin embargo, mi amor por el teatro era superior a esa experiencia y seguí estudiando. Hice un diplomado de pedagogía teatral, me parece que utilizar el teatro como método pedagógico es muy interesante.

¿Tenías pensado a qué te ibas a dedicar cuando salieras de la Escuela? ¿Preferías el teatro o la televisión?

Lo único que sé, por la experiencia de haber estudiado y trabajado, es que nunca entré con las ganas de ser famosa, nunca mi sueño fue estar en la portada de una revista o en un programa de televisión. Lo que a mí me hace feliz de la actuación es la capacidad de borrarte, de no existir, y de que en ti nazca otra cosa y que a través de tu cuerpo y pensamiento puedas crear una cosa distinta en ti. Para mí actuar es un descanso de la vida. No es que odie mi vida, pero si me aburro de mis propias emociones, de mi propia manera de pensar, de mí propia intensidad.

¿Cómo llegaste a la televisión?

Yo entré a ese mundo porque estaba media desenganchada de la carrera. En algún momento me llamaron a un casting de Canal 13, para el programa “En Su Propia Trampa”, trabajé en una sección en donde se repetían las formas de robar en la calle. Y cuando ya estaba dentro del canal, sabía de Herval Abreu, no lo conocía personalmente, pero sabía que él hacía las teleseries y le escribí por Facebook. De ahí en algún momento nos juntamos, él estaba grabando “Soltera Otra Vez” y me llamó para hacer una participación acotada en la teleserie, acepté, y empezamos a trabajar juntos.

Hoy ya no estás en televisión ¿Por qué te alejaste de las teleseries?

Yo nunca tuve contrato con Canal 13, todos mis contratos eran por el proyecto en el que estaba. Al final mi salida fue una mezcla de todo. No me ofrecieron nada de vuelta, pero yo también había vivido una experiencia no muy grata el último tiempo. Me apareció un tumor en el cuello. Me diagnosticaron cáncer linfático, fue terrible. Me sometí a una operación, y ahí se dieron cuenta que no era cáncer, por esas cosas del universo era un tumor que tenía características similares al cáncer. Me sacaron el tumor, y estuve bien pero igual tenía que recuperarme, terminé un poco agotada. Entonces la verdad es que no me ofrecieron nada, pero yo tampoco lo busqué.

Infancia creativa y soñadora

“Extraordinariamente independiente” esa es la definición que tiene Juan Vergara, el padre de Fedra sobre su infancia. “Era muy participativa, ella quería actuar en todo”.

¿Cómo describirías tu infancia?

Creo que tuve una buena infancia, acompañada, muy marcada por mi hermano, lo recuerdo como una figura muy importante porque se daba todo el tiempo del mundo para hacerme feliz. Tuve una infancia súper masculina de alguna forma, lo digo en ese sentido porque no sé cómo expresarlo, pero era de subirme a los árboles, jugar a la pelota, compartir con los amigos del barrio. Una infancia creativa, con esa suerte de poder explorar el mundo que no sé si es tan fácil hoy en día.

¿Qué recuerdos tienes de tu etapa escolar?

Yo te diría el colegio me carga, me parece que el sistema educacional es terrible, que te cuarta demasiadas cosas, que privilegia cosas que si bien son importantes no son las únicas. Aun así, pienso que mi etapa escolar fue bonita, conocí gente increíble, amigas que hasta el día de hoy son mis hermanas. El colegio me ayudó a entender de alguna forma que las cosas son siempre particulares, que nada es completamente de una forma, siento que si bien no estoy de acuerdo con la estructura ni cómo funciona, fue el lugar donde aprendí a establecer una amistad, donde aprendí a relacionarme de manera humana por primera vez sola.

¿Cómo es la relación con tus padres?

Con mis padres he tenido una relación, que no sé si es buena o mala. pero bien horizontal, siempre han respetado mi individualidad, como que los roles no están bien definidos. Fue una relación ambigua pero bonita, no fue muy tradicional. Con mi mamá creo que es la persona que más me ha dedicado tiempo y cariño. En algún momento dejé de exigirle que sea una madre perfecta, y empecé a ver a la mujer que hay detrás. Al mismo tiempo siento que hemos creado una relación donde ella también ha tenido la generosidad de querer aprender de mí. Creo que le ha costado, pero ha ido conociendo y respetando otro punto de vista, esta otra mirada sobre la vida que no necesariamente está equivocada. Y con mi papá es un poco más difícil la relación, y no es porque sea mala persona ni mucho menos, sino porque él es muy autorreferente y tiene poca capacidad de escuchar. Nos llevamos muy bien, pero nos cuesta entrar en temas profundos.

¿Qué cosas te gusta hacer en tu tiempo libre?

Mi tiempo libre generalmente se lo dedico a estar con amigos o familia o gente para hablar, me gusta mucho compartir con ellos y conversar. Me gustan todas las manualidades, tejer, hacer joyas, he tomado cursos de orfebrería. Pero yo te diría que lo que más me gusta hacer es imaginar cosas, sentarme en algún lugar e imaginarme algo. Siento que es una actividad que es gratis, que no cuesta nada y trato de imaginarme historias, situaciones, me gusta mucho imaginar. A veces esas imaginaciones me llevan a concretar ciertos proyectos, a veces me lleva a tener un momento conmigo misma.

Freda-Vergara-Facebook

Machismo en el teatro

“Es tan machista como todo. Me parece que si hay algún grado de conciencia que podría ver al círculo de las artes un poco más adelantado” dice Fedra al referirse a su rubro. “No te podría que no existe, obvio que existe, como en todo. Ves los sueldos de los actores y las actrices son super distintos”, agrega.

¿Te consideras una mujer feminista?

Si, me considero una mujer feminista, pero en construcción. Siento que es un trabajo, un proceso, y que todavía debo tener muchas actitudes machistas que ni siquiera yo las logro reconocer. Entonces si me considero una mujer feminista porque quiero cambiar, trato constantemente de tener conciencia de este tipo de cosas conmigo misma, no tengo nada que enseñarle a nadie en ese sentido. Lo que, si te diría que no creo en la igualdad, yo creo en la diferencia, esa es mi ley en la vida. Me parece que la igualdad está bien en tanto a los derechos y deberes cívicos, pero en cuanto a ejercer el ser, me parece que es nocivo pensar que vamos a ser todos iguales.

¿Tú crees que el hecho de ser mujer influye en la forma que tiene de conseguir roles?

Sin duda que las mujeres en ese sentido tenemos un espectro más amplio del hombre que nos podría gustar, en cambio, el prototipo mujer que les puede gustar a las personas es más acotado. Por ejemplo, a ti te puede gustar Gonzalo Valenzuela, que es un tipo que tiene la altura que se supone que un hombre tiene que tiene que tener, que tiene el cuerpo que se supone que un hombre tiene que tener; o te puede gustar Jorge Zabaleta que a lo mejor no es tan parecido al prototipo de hombre, pero provoca lo mismo hoy tal vez más que Valenzuela. Siento que hay un modelo construido socialmente que sí acota mucho el rol femenino, que lo acota a lo secundario y también a un modelo corporal específico.

¿El estereotipo de mujer bonita predomina al talento que una actriz puede tener para obtener un personaje?

Absolutamente. Una vez una profesora en la escuela de teatro me dijo que yo no era lo suficientemente bonita para triunfar en la televisión, ni lo suficientemente talentosa como para triunfar en el teatro. Yo no creo en eso en todo caso, creo que uno puede lograr lo que quiera mientras se lo proponga y se esfuerce para hacerlo. Insisto que es algo que está cambiando, cada vez se aceptan más estereotipos distintos. Pero sin duda que si pasa y que tú sabes que un director va a preferir a una chica porque es bonita y que ni siquiera es actriz, y tal vez después de convierte en una actriz fantástica, yo no estoy ninguneando a esas personas, pero si eso influye y de repente es más importante que el talento, sobre todo en la televisión.

Caso Abreu: Una responsabilidad social

Su valiente testimonio ha sido clave entre la denuncias hacia el director. Ella tuvo una fuerte relación de amistad con Abreu, por lo que enterarse de varias mentiras y manipulaciones que él hizo con ella le ha sido muy doloroso. “Para ella fue super difícil tomar la decisión de hacerlo, yo la veo tranquila por lo que hizo”, dice su amiga y colega Eugenia García-Huidobro. Hoy Fedra ha tomado una responsabilidad, lo ve como una manera de generar conciencia y prevenir casos similares.

Anteriormente contaste como conociste a Herval Abreu ¿Cómo se fue desarrollando esa amistad? ¿Qué te hizo ver que él estaba pasando eso límites de la amistad?

Así muy resumido, fue todo muy progresivo. Yo hice un pequeño bolo para “Soltera Otra Vez”, ahí trabajamos juntos. Fue como todo al mismo tiempo, como entre que me dio este bolo, empezamos a conversar, él había terminado una relación, y empezamos a ser amigos. Luego me ofrecieron otro rol y nos acercamos más como amigos. Cuando yo terminé con un pololo es como que él pensó que esa iba a ser la oportunidad para sacar algo entre nosotros dos. Ahí fue cuando se declaró, yo le dije que en realidad no estaba interesa, ahí fue cuando comencé a sentirme muy acosada. Me llamaba por teléfono constantemente, siempre estaba enojado, hacía que pasáramos malos ratos grabando, no me deja tranquila.

¿Qué te llevó a denunciarlo finalmente?

Empecé a saber cosas y a darme cuenta de que yo no sabía todo lo que había pasado. En algún momento en el Canal 13 me dijeron que yo era la primera dama de Herval, y yo me sentí muy mal porque siempre he tratado de hacer mi trabajo lo más correctamente posible. Yo no te podría decir si soy buena o mala actriz, pero nunca fui irresponsable con mi trabajo, siempre me lo tomé de manera muy serie, y nunca use ninguna artimaña. Ahora lo veo como un hombre muy manipulador, yo en ese tiempo no me daba cuenta. Yo no sabía que, durante el rodaje de esa teleserie, él decía esas cosas, daba a entender que estábamos en una relación. Refiriéndose a cosas muy íntimas mías, de mi cuerpo, de mi sexualidad, en público, que en fondo hacían entender que nosotros teníamos más que una amistad.

¿Qué pasó antes de dar la entrevista?

Antes de que diera la entrevista yo hablé con él, me llamó por teléfono. Él me lo reconoció todo en ese momento, después nunca más lo hizo. Yo le dije que nos juntáramos, que me explicara su punto de vista, y aceptó. Nunca más me llamó, en vez hizo una reunión en la que dijo que nosotros dos habíamos tenido una relación romántica, y que yo ahora me estaba vengando de él. Entonces ahí me quedaba más que claro que este tipo está enfermo. Me expuso ante mis colegas, eso es algo que como actriz me duele mucho, porque es una carrera difícil. En el fondo hacen ver que tu estas ahí porque tiene una relación con alguien, es triste, después de que te has esforzado y tratado de hacer las cosas bien.

¿Cómo llevaste la repercusión de las denuncias?

Fue muy intenso porque tuvo una repercusión mediática que a mí me impresionó. Me di cuenta de que generó un impacto mucho mejor de lo que yo esperara, que en el fondo todas las actrices y los que trabajamos en el reportaje esperamos. Se me hizo como una responsabilidad social, de alguna forma, que he tenido la fuerza de hacerlo ahora, para enfrentar y hablar de esto, para poder decir que esto es importante, no por el caso de Herval, no por lo que a mí me paso, yo no me siento referencia de nada, ni la más valiente ni nada. Pero sí me parece que poner este tipo de situaciones y hablarlas también educan y generan conciencia, como la que me generó a mí, porque yo ahora voy a tener mucho más cuidado.

¿Y cómo te sientes hoy?

Estoy cansada. Tengo más rabia que antes, y trato de canalizar en tratar de seguir generando conciencia, seguir cambiando las formas que tenemos porque son nefastas. Cuando hablo de generar conciencia, siempre parto por mí, no siento que yo tenga la capacidad de cambiar el mundo, pero si esto me generó a mi este cambio, de alguna forma, que me ha hecho revisar la forma en la que me he ido relacionando en la vida, y como quisiera que estas formas cambiarán. Pero estoy agotada, tengo rabia, tengo ganas de tomar un avión e irme a Berlín, a disfrutar de la primavera y no saber de nadie, eso es lo que yo quisiera. Pero al mismo tiempo también siento que es algo bueno, y que vale la pena hacerlo, a pesar del desgaste, lo voy a seguir haciendo.

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