Nacional Reportajes y Entrevistas

Los accidentes aéreos que dividen Tobalaba

El fatídico incidente de 2008 que dejó 13 muertos en Peñalolén fue catalogado como “el peor accidente de la historia de la comuna”, por el entonces alcalde Claudio Orrego. A diez años, nuevos accidentes han vuelto a poner en duda la continuidad del recinto de Tobalaba. Sin embargo, la construcción del nuevo aeródromo de Peldehue asoma como la solución complementaria.


Los milagros no suelen repetirse“, fue lo que, en el año 2002, hace 16 años dijo el entonces ministro de Vivienda, Jaime Ravinet, luego del aterrizaje de emergencia que tuvieron que realizar dos tripulantes de un Piper Tomahawk en la Avenida Las Parcelas, en La Reina.

Además, agregó que “ha llegado el momento de tomar una decisión que, aunque es dolorosa, es necesaria; o la gente que vive en el sector que rodea el Aeródromo de Tobalaba va a seguir viviendo con el credo en la boca”, junto con que “es necesario que los socios del club tomen una determinación antes de que ocurra una desgracia con consecuencias fatales, que pueden evitarse si se toman medidas oportunas”.

Seis años más tarde, como si esas palabras las hubiera dicho alguien con la capacidad de visionar la atemporalidad, en 2008 Peñalolén registró el hecho que el diario La Tercera tituló así: “Once muertos y 5 heridos graves deja la peor tragedia aérea en Santiago en 30 años”.

La tragedia aérea de Peñalolén

Estaba trabajando en su oficina, hablando por teléfono con el entonces diputado Jorge Burgos. Sintió una explosión y acto seguido un funcionario municipal entró en su despacho para decirle que una avioneta se acababa de caer en el estadio. “Te corto, tuve una emergencia, se cayó una avioneta”, le dijo inmediatamente al diputado.

Corriendo con su “chaquetita roja” partió hacia una de las multicanchas del Estadio Municipal de Peñalolén, el en ese tiempo alcalde de la comuna, Claudio Orrego.

Horas después, sería él mismo el que catalogaría el hecho como el “peor accidente que ha tenido nuestra comuna en la historia”.

Una avioneta Cessna 210, en un vuelo de instrucción de Carabineros, se precipitó a tierra a las 09:46 hrs del miércoles 27 de febrero. Cayó en una cancha en la que había 30 mujeres practicando una clase de gimnasia.

Dos minutos antes, a las 09:44 hrs, la aeronave había despegado desde el Aeródromo Eulogio Sánchez, conocido popularmente como Aeródromo de Tobalaba. El avión era pilotado por el capitán e instructor de vuelo y un teniente, que era el copiloto. Además, los acompañaban cuatro alumnos en práctica de mecánica de mantenimiento de aeronaves del Centro de Mantenimiento Aeronáutico (CMA) del Club Aéreo del Personal de Carabineros.

La investigación por parte de la Dirección General de Aeronáutica Civil (D.G.A.C) determinó causas mecánicas y humanas en el accidente. Una falla en el motor, combinado con la mala maniobra del piloto que, ante una falta de potencia, intentó seguir ascendiendo y en última instancia decidió virar para volver a la pista y terminó por perder el control.

El desperfecto de la máquina y la mala decisión del capitán de carabineros terminaron con la vida de catorce personas. Los seis tripulantes del avión murieron de manera inmediata, mientras que siete mujeres participantes de la clase de gimnasia y una niña de cuatro años sufrieron el impacto de la aeronave en tierra. Por su parte, diez mujeres quedaron heridas, cinco de gravedad.

Cuando el edil arribó al lugar ya había llegado gente de su equipo, el chofer y el jefe de gabinete. “Fue muy heavy para ellos, porque les tocó apagar los cuerpos con mangueras, inclusive tuvieron que sacar la pierna que se le había amputado a una de las personas (Beatriz Fierro). Varios de ellos después tuvieron que tener psicólogo, fue muy traumante”. Aseguró Orrego.

Luego llegaron los bomberos y los helicópteros, quienes comenzaron a retirar los cuerpos, todo frente a los ojos de una comunidad conmocionada y en estado de shock.

Para Orrego fue un “caso bastante paradigmático. Eran clases de gimnasia que se hacían en la comunidad, sólo a mujeres. Además, murió una mujer con su hijita, que estaban pasando por ahí para ver la clase de gimnasia”. Sin duda, él lo define como “lejos lo más fuerte que he tenido en mi vida”.

A diferencia de todos los accidentes anteriores, era la primera vez que se involucraban víctimas civiles que estaban en tierra.

En la mañana del día siguiente del fatal 27 de febrero, luego de visitar a las mujeres afectadas, la presidenta Michelle Bachelet anunció la creación de una mesa de trabajo que tendría el rol de evaluar los riegos e implicares de tener un terminal aéreo en medio de un barrio residencial.

La delegación estuvo en un principio liderada por el Intendente de Santiago, Álvaro Erazo, quien además se convirtió en el vocero oficial del equipo de trabajo. El grupo de quince personas, estaba conformado también por los alcaldes de Peñalolén y La Reina, concejales, altos mandos de Carabineros y la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), el presidente de la Federación Aérea de Chile, Julio Subercaseux, y diferentes entidades gubernamentales.

Después de semanas de trabajo, Peldehue fue el lugar elegido para la construcción de un nuevo aeródromo. Ubicado a 30 kilómetros de Santiago, con buenos accesos y ajeno a poblados barrios. Faltaba decidir si iba a ser el reemplazo definitivo de Tobalaba o si funcionaría como un recinto complementario.

Siguieron cayendo

Sin embargo, después de 2008 se han registrado tres incidentes más, los que han puesto constantemente a la comisión implementada por Bachelet en el ojo de la discusión pública

En 2012, una avioneta Piper PA-28 Cherokee se estrelló en el patio de una casa ubicada en la calle Carlos Ossandón, en La Reina. Dos personas quedaron con lesiones leves. La avioneta efectuaba un vuelo de instrucción.

Mientras que, en 2016, una avioneta monomotor también se precipitó a tierra en las cercanías del aeródromo, dejando al piloto de 19 años y su acompañante, de 18, con heridas. El avión había despegado minutos antes. Actualmente el piloto, Mauricio Antreassian Farah, se encuentra fuera de Chile haciendo el entrenamiento para línea aérea comercial.

Sin embargo, el último acontecimiento es el que con más fuerza ha puesto en la palestra el debate de la ubicación del aeródromo en un sector urbano.

El 14 de julio de este año, una avioneta modelo Piper PA-28R-180 despegó desde Tobalaba con dirección a Victoria-Chacabuco, en la comuna de Colina. El piloto perdió altura y capotó a 300 metros de la pista, cayendo en un sitio eriazo ubicado en la intersección de las calles Mariano Sánchez Fontencilla y José Arrieta, en Peñalolén, a 100 metros de un parque.

En la aeronave iba el piloto con su madre, su polola y su abuela. La última, una mujer de 79 años falleció luego de encontrarse hospitalizada en estado de gravedad.

En declaraciones a Canal 13, los vecinos mostraron su preocupación. “Tenemos casas y departamentos, es un peligro para nosotros esto”, “podría haber caído arriba de mucha gente, cuántos niños hubieran muerto”.

Sumándose a los alegatos de los vecinos, la alcaldesa de Peñalolén, Carolina Leitao dijo, “acá tenemos un parque. Esta avioneta podría haber caído al interior, donde está lleno de niños y personas haciendo deporte. Además, hay viviendas aledañas, por lo tanto, nosotros pedimos que el proyecto Peldehue se agilice lo antes posible y, sobre todo, que la gran cantidad de vuelos sean trasladados a ese lugar“.

Polarización

“Como todo piloto, volé en Tobalaba también. Es un aeródromo que conozco mucho”, afirma. Esta vez no arriba de un avión, sino que, en su casa de Vitacura, reemplazando así también el impecable traje que caracteriza a los encargados de volar aviones, por un polerón café, unos jeans y zapatos Crocs y con un tono muy relajado, el piloto de LATAM, Mauricio Sánchez.

En su oficina en la que desde un principio se ven amplias repisas con aeronaves comerciales de colección de todos los tamaños y colores, explica que lleva 27 años volando en la compañía de la que además fue gerente de operaciones. “He volado en todos los aviones, debo tener aproximadamente unas 18 mil horas de vuelo”, dice de manera distendida quien además es instructor del Boeing 777 y 787.

En relación a la razón de los accidentes que aquejan a Tobalaba, el experimentado piloto advierte que “básicamente el peligro es una falla de motor en el despegue. Porque se te acaba la pista, te falla el motor, y te vas a caer adelante”.

Además, muchas veces la mala instrucción que obtienen los pilotos es un factor determinante. “Con falla de motor hay que seguir para adelante y no tratar de volver a un aeropuerto, porque ahí es seguro que te vas a meter en un problema mayor, indica Sánchez.

En el primer punto que hace la diferencia es en el de la seguridad. “No estoy tan de acuerdo con que sea tan peligroso. En todas las ciudades del mundo los aeropuertos están metidos en la ciudad. No es el ideal quizá, pero es así. Yo creo que responde más a una psicosis de la gente cuando hay un accidente, porque, además de los accidentes que ha habido, civiles han muerto muy pocos

En este punto convergen dos opiniones, la de Sánchez y la de Andrés Pollack, también piloto, pero aficionado. Desde 2007 cuenta con licencia profesional para volar y actualmente es dueño de una aeronave que mantiene en el terminal de Tobalaba. Ubicado en Nueva York, por motivos de trabajo, no se resta de la discusión.

Para Pollack tiene más que ver con una mala publicidad que se la ha otorgado al aeródromo. “Si sacas el cálculo de los accidentes que ha habido, en relación a la cantidad de vuelos que hay todos los días, es muy difícil haber sido testigo de un accidente. Es más la publicidad que se le ha dado”.

En la misma línea, sobre los dichos de la alcaldesa Leitao, es crítico, “la aviación es súper segura, el tema es que le dan con bombos y platillos a la seguridad, y es gente que habla cosas que no sabe. Ya saben que no se puede cerrar el aeródromo. No se puede porque cumple una función muy importante”.

Sin embargo, la visión de ambos pilotos no es la misma que comparten sobre todo los vecinos del sector.

Viviana Assadi vive en Nueva Larraín con su marido, sus dos hijos de siete y nueve años y el hijo de su marido de 23. Los aviones aterrizan y despegan frente a su casa todos los días. Sobre todo, en los fines de semana, hasta las siete de la tarde.

El miedo es algo con lo que desde hace cinco años ella y su familia se han tenido que acostumbrar a vivir, hasta el punto en que asegura que “ya se me olvidó”. El punto más crítico lo vivió dos semanas después de la mudanza, cuando en 2012 el Piper PA-28 Cherokee se estrelló en una casa a 30 metros de la suya.

No obstante, a lo que no se ha podido acostumbrar es al ruido. “Los aviones despegan justo al frente de mi casa y lo más desagradable es el ruido, que es lo que te genera la fantasía de que se te pueda caer un avión encima”.

Para la vecina del aeródromo son válidas las críticas ya generalizadas de que el complejo aeronáutico estaba en el lugar antes que las casas. “Pero también uno está en la paradoja de que yo llegué después que el aeródromo. Todos los vecinos cuando nos vinimos a vivir aquí lo hicimos conscientes de que el aeródromo estaba donde estaba, no es que llegó después”.

A pesar de eso, para Assadi no es viable que existan viviendas cerca del aeródromo. “Un aeródromo en medio de la ciudad evidentemente no debería ser posible, o alternativa b, no debería ser posible que me hubieran permitido a mi vivir donde vivo, pero no pasó ninguna de las cosas. Debería ser una cosa orgánica. Si yo te permito estar aquí, también debería pensar que si te lo permito te estoy poniendo en un lugar de riesgo. Eso es súper confuso hoy día, nadie se hace cargo”.

Nuevos aires

De manera que se asoma como definitiva, a pesar de los cuestionamientos y accidentes, la intendenta de la Región Metropolitana, Karla Rubilar, descartó clausurar el Aeródromo de Tobalaba. Destacó la importancia social y la importancia estratégica que, a su juicio, presenta este recinto para la región, sobre todo, ante emergencias.

Sin embargo, el Aeródromo de Peldehue se prevé que será la solución. Ubicado en la comuna de Colina, a 30 km de Santiago, se inauguraría en 2019 y se espera que absorba el 30% de los vuelos y funcione como una estación complementaria.

Será el primero público y administrado por la Dirección Aeronáutica. La obra tendrá más del doble de la superficie que el de Tobalaba, una pista de 1.150 metros de largo y 23 de ancho, una torre de control y plataforma para estacionamiento de aeronaves civiles.

Sobre Peldehue, Orrego, quien fue parte de la comisión creada por Bachelet, en relación a la elección del lugar expresó que “las razones fueron porque tiene buen acceso, está relativamente cerca de Santiago, tiene autopistas y no hay ninguna vivienda cerca. Me parecía que era óptimo, y lo sigo pensando”.

Finalmente, el tiempo será el encargado de demostrar si el nuevo aeródromo logró, o no, cumplir su función auxiliar de descongestionar Tobalaba y así disminuir significativamente los accidentes que han aquejado a lo largo de los años a los vecinos de Peñalolén y La Reina.

 

 

0 comments on “Los accidentes aéreos que dividen Tobalaba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: